Cuando los Eds encuentran una caja de tubos para rellenar pavos, Eddy los vende como pistolas de agua y provoca la transformación de todo el barrio en un antiguo pueblo del Oeste.
Cuando Jimmy y Sarah echan al grupo de casa de Ed; Eddy se propone a conseguir observar la maratón de ocho horas de películas de monstruos sea donde sea.
Mientras Doble D arregla el último proyecto arruinado por Ed, éste pregunta a Eddy porqué Doble D es tan listo y Eddy decide reírse un rato y le cuenta que Doble D no es humano.
Cuando Kevin consigue todos los clientes de los Eds en su propia venta de garaje, estos empiezan a espiar a los chicos del barrio en el lugar donde todos parecen congregarse, la casa de Jimmy.
Cuando Doble D le advierte a Eddy sobre la importancia de las reglas, éste intenta probarle todo lo contrario rompiendo todas las reglas que se encuentran e incitando a todos los demás chicos del barrio para que hagan lo mismo.
Tras observar una extraña sombra en una vieja casa abandonada, Eddy es escéptico a creerlo, pero en el cual ocurre cosas raras, como un matrinomio realizado por las Crueles.
Cuando los Eds oyen a Kevin hablar de lo molesto que le resulta Johnny; Eddy decide convertir a Johnny en la cosa más molesta posible y cobrar dinero por librar de él a los demás.
Los Eds intentan desafiarse a ser otro Ed por un día: Eddy se convierte en Doble D, Ed en Eddy y Doble D en Ed, para poder sorprender a todo el barrio.
Cuando los Eds observan que los únicos chicos del barrio presentes son Sarah, Nazz y Jimmy, deciden llevar sus timos a un lado femenino y empiezan a vender joyería de oro.
Cuando Doble D explica al grupo sobre la tradición de los pasteles de frutas en Navidad, a Ed se le desarrolla un espíritu navideño en medio de Julio, con lo que da a Eddy una idea de cantar villancicos por el vecindario para ganar dinero.
Cuando Eddy observa que toda la atención va hacia Jimmy porque a cada momento se accidenta, empieza a fingir estar enfermo y adolorido para obtener más atención.